


Periodismo, reflexiones e historia de Javi Duque desde Bristol y otras partes del mundo
Hola de nuevo. Ha pasado algo de tiempo desde la última entrada, y no es que no haya ocurrido nada interesante por Bristol desde el concierto de The Cinematic Orchestra, pero lo cierto es que no me apetecía escribir. Incluso ahora mismo podría hablar de muchas cosas; como poneros al día de lo acontecido desde hace semanas o de lo que opino sobre muchos de los hechos que son noticia a lo largo y ancho del globo, pero tampoco tengo especial interés en ello.
Aún así, siento la necesidad de cumplir con el compromiso en el que me embarqué cuando empecé ‘Bristol Links’ y seguir comunicándome con la gente, aunque desde hace tiempo sea casi de modo unidireccional. Por otro lado, bien es cierto que muchos de vosotros me habéis animado y pedido que siga escribiendo, así que voy a continuar haciéndolo aunque a veces me cueste, como me propuse al principio de esta aventura.
Desde hace unas semanas, la vida por aquí viene determinada por el clima y las horas de luz. Hace ya más de quince días que anochece a las cuatro de la tarde y, desde casi un mes atrás, llueve prácticamente todos los días. El otoño ha sido positivamente extraño, y la lluvia fue más bien escasa, pero, por el contrario, el invierno parece que va a ser duro. Mientras tanto, seguimos trabajando y yendo a clases de inglés, avanzando considerablemente el nivel.
El invierno. No sé por qué, pero inevitablemente, y por una cuestión de connotación político-social, dicha estación me trae siempre a la mente Europa del Este, concretamente el Bloque Soviético. Pienso en los años de comunismo tras la Segunda Guerra Mundial, en la Guerra Fría, e imagino esa época como un invierno constante. Como si durante todos esos años no hubiera habido primaveras o veranos. Sí, son otras latitudes y suele hacer más frío por allí, pero mi cabeza no puede evitar pensar en esos tiempos como un invierno infinito. Y es un pensamiento algo contradictorio porque tras la caída del telón de acero nos intentaron hacer creer que el socialismo había fracasado para siempre y que el fin de las ideologías había llegado de la mano del neoliberalismo. Algo falso que con el paso de los años se ha demostrado descabellado y falto de sentido. No cabe duda de que aquello fracasó y no pudo resistir más la tensión que el bloque de los aliados ejercía sobre ellos y que la URSS se destrozaba a sí misma convirtiéndose en un capitalismo de estado asfixiante y desfavorable para el pueblo ruso y los demás países situados en su área de influencia. Sí, aquello fue un invierno. Lejos quedaba ya la primavera bolchevique. Recuerdo que en la película Princesas, la protagonista Caye se preguntaba si se puede tener nostalgia de algo que no has vivido. Y yo creo que tengo nostalgia de la era soviética. Me apena y me atrae, me da frío también. "¿Quién nos devolverá el pasado?"
Tras esta reflexión he pensado en Cuba; ¿se puede comparar? Inmediatamente me he respondido: no. Amigos, aquellos es el Caribe, allí no hay invierno.
Y según parece, en España vuelve a refrescar.
La estación del frío es más dura en Inglaterra que en los países mediterráneos, y se nota. Pero nos abrigamos y encendemos las luces. Las cosas van bien por aquí, aunque haga frío.
PAZ